Remiendos para la brecha

Reflexiones de un ambientólogo (agua, decrecimiento, sociedad, sostenibilidad, …)

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Lo que da la tierra … (Toscana V)

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Otra de las señas de la Toscana es que hay pequeñas delicias gastronómicas que, al estar más cerca de la tierra como decíamos en otro post, posiblemente también lo están más a la mano, de ahí su abundancia.

Y no es sólo pasta, con sus Funghi Porcini o una pizza de casi cualquier ingrediente. Regada con una Birra Moretti de 600, volumen justo para no quedarse corta.

Es el pecorino, el queso de la zona, que bien puede pasar por un buen queso curado de la mejor zona de nuestra península. Es la cultura del aceite para regar las Bruschettas y el mimo al olivar.

Es una buena copa de vino del Chianti, ¿qué mejor nombre que Madre Terra para un buen vino blanco ecológico con su indicación geógrafica registrada? Y la viña como un elemento determinante del paisaje.

Es el trigo como pieza elemental de la cocina y como protagonista de las ondulantes colinas.

Es la maestría en sus postres, ya sea el Canolo traido de Sicilia, el onmipresente Tiramisú o una deliciosa Pannacotta. Pero también la maestría para hacer los helados más deliciosos que se puedan probar.Y todo ello acompañado del mejor cafe de Italia (que ya es decir) en la Taza de Oro, una cafetería son solera a apenas dos esquinas del Panteón de Agrippa (aunque ya hayamos saltado al Lazio).

Pero también es un aperitivo a media tarde en el Gargantúa mojado en un Tom Collins, bajar el nudo de la garganta de Siena con un Campari Soda o probar un Cuba Libre inolvidable al atardecer en una callejuela de Cortona.

Y ya que mana de la tierra y se mezcla con ella, que mejor que pasar la digestión en las aguas termales de Bagno Vignoni, rebozado al sol en barro blanco calizo.

Written by Juanjo Amate

10 octubre 2011 at 19:23

Un viaje al Medievo (Toscana IV)

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Puede que a veces ya no sea slow, no es que parezca que la vida fluye más lenta, tampoco es decrecimiento, es más bien un retroceso, un viaje en el tiempo hasta hace varios siglos.

Esas situaciones suelen ser pintorescas, llamativas, pero llevadas hasta el extremo, convertirse en algo tan pasional que desborde todo sentido común.

Una de esas manifestaciones es el Palio de Siena, la carrera de caballos que cuenta con una tradicion histórica que se remonta hasta nueve siglos atrás según en qué se fije su origen (carreras de caballos de nobles o de ciudadanos. Una historia bastante bien explicada aqui.

Innegable el espectaculo que supone esa Plaza abarrotada hasta los topes, las calles adornadas con los banderines de los diferentes barrios (antaño eran gremios profesionales) a los que representan, colorido que llega a camisetas y demás indumentaria del paisanaje.

Tensión en la plaza momentos antes del inicio de la carrera, llevada al extremo en el momento de la alineación de los caballos y la orden de salida, que ha de cumplir rigurosamente con las normas establecidas (y en medio de tanta tensión, hacer obedecer al caballo es muy difícil).

Tras minutos de contención extrema para al final, una explosión de sentimientos. Las de los vencedores en alegria desbordada, las de los perdedores en una frustación dificilmente contenible. Los espectadores atónitos ante el espectáculo.

Y justo ahora, con todo a flor de piel, cualquier gesto, por incomprendido, por incoherente con una tradición basada en los modos de pensar de hacer cientos de años, puede ser la espita que desboque en algo muy diferente … ¿ira?¿enfado?¿los efectos del alcohol, la confusión o la frustración? O simplemente una pose muy bien medida para evitar seguir estando en la picota de las organizaciones proteccionistas de animales con críticas hacia el sufrimiento de los caballos y no darle más argumentos.

Y es que a veces viajar al medievo puede hacer que lo que tu entiendes como normal, para otros sea una agresión en toda regla, no en vano hace siglos se quemaba a los acusados de brujería por pensar que a través de ciertos ritos “ te robaban el alma“, algo que aún hoy tribus indígenas creen que les puedes hacer a través de tomarles una foto. A ver si es que ese sentimiento, aunque reprimido está latente en nuestro civilizado mundo occidental y emerge en ciertas situaciones.

No creo que sea cuestión de estados o de territorios (bastantes ejemplos tan irreales pueden echarnos en cara desde Siena), cda uno vive las tradiciones como las siente, y que pierdan los papeles los hay en Cofradías, como hay CristianosRonaldos en Tordesillas y los habrá en el barrio de Onda de Siena. Pero es lo que puede tener viajar al Medievo, o a una recreación del mismo, que quieran quemarte en la hoguera.  Es curioso pensar que ya Leonardo da Vinci sufriera ciertos modos de pensar y parezca que trás varios siglos estos no se hayan esfumado.

Si alguno ve el alma de algún caballo en una de estas fotos, digamenlo, si hiere sensibilidades, también, pero yo lo unico que veo es un jinete y su grupo cabreados y un caballo sacado a rastras del Palio para ser sacrificado minutos depués porque las heridas que se hizo durante la carrera eran irrecuperables. O puede que esa culpa fuese la que se expresara en forma de agresividad frente al foráneo, hagánselo mirar.

O mejor, tómenselo a chufla por una vez, mejor si además lo acompañan de un Campari Soda.

Written by Juanjo Amate

30 septiembre 2011 at 13:34